Él proclamó:
libertad, seguridad
y trabajo.
El otro pidió:
justicia, solidaridad
y perdón.
Aquél nos incitó
a rebelarnos, a
luchar por nuestros
derechos.
Y el de más allá
prometió ayuda a
la tercera edad.
Todos dijeron:
¡¡¡Votadme!!!
Yo soy la
SOLUCIÓN.
Sin embargo, ninguno
recordó las plegarias:
...Y no nos dejes caer
en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén.