Canción de invierno,
escucho tu triste melodía....
siento un profundo llorar
de notas maduras
que llueven a quien habla
sin escuchar.
Tus palabras son duras,
pero mudas,
que recorren el camino
con destino sordo
a la verdad.
Tus lamentaciones fluyen
a la canción enferma
cuya orquesta
de falsos violines
inauguran un futuro
que da la espalda,
con dulces ilusiones,
a la realidad.
¿Por qué, canción
hipócrita y aranera,
sin razón suenas por sonar?
¿Por qué, canción
pretenciosa, deseas ser
creída y escuchada
cuando tus notas desafinan
con aquel hondo cantar,
cuando tus palabras,
enfáticas y vacías,
contrastan con los gritos
que sin pausa
van a parar al mar?
Ahora, tu reclamo
teme no poseer
las lágrimas del nuevo
nacer,
pues saben que
tu voz de humano
ha sido corrupta y
traicionada por el poder.