Invierno

24 de diciembre de 1992


Tenía nueve años cuando murió, mas ella, año tras año, en invierno, en Navidad, nos ha dejado compartir su más preciado tesoro: su Alma.

Campanitas que vais repicando,
Navidad vais alegres cantando,
y a mí llegan los dulces recuerdos
del hogar bendito donde me crié
Y aquella viejita que tanto adoré...

-Antonio Machín-


No tengo tiempo

de divagar,

solo la quietud

deja el camino

al recuerdo de mirar

atrás.


Un objeto, un paisaje

hacen sentir

gozo, alegría y

nostalgia, donde esa lágrima

acaricia el pasado:

tu infancia.


Y mira que ha transcurrido tiempo,

pero sigue ahí,

revoloteando, en

la sinfonía del viento.


© 2021 Elisabet Mallol López
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar