Invierno
24 de diciembre de 1992
Tenía nueve años cuando murió, mas ella, año tras año, en invierno, en Navidad, nos ha dejado compartir su más preciado tesoro: su Alma.
Campanitas que vais repicando,
Navidad vais alegres cantando,
y a mí llegan los dulces recuerdos
del hogar bendito donde me crié
Y aquella viejita que tanto adoré...
-Antonio Machín-
No tengo tiempo
de divagar,
solo la quietud
deja el camino
al recuerdo de mirar
atrás.
Un objeto, un paisaje
hacen sentir
gozo, alegría y
nostalgia, donde esa lágrima
acaricia el pasado:
tu infancia.
Y mira que ha transcurrido tiempo,
pero sigue ahí,
revoloteando, en
la sinfonía del viento.

